Los nombres de dominio tienen una doble función: como a marca, distinguen productos y servicios en Internet e identifican su origen empresarial, y como dirección, permiten localizar un ordenador en la red.
El uso de un nombre de dominio está únicamente condicionado a su registro previo y puede ser objeto de una transferencia posterior. Adicionalmente, el uso de un nombre de dominio puede causar un conflicto con otra persona o entidad que considere tener mejor derecho para el uso del nombre de dominio en cuestión.
Así, se encuentra a su disposición los siguientes servicios jurídicos:
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